jueves, 23 de enero de 2020

Quatre nuits d'un rêveur

Una historia basada en el libro de Fiódor Dostoyevski.

Imagen de: https://www.filmaffinity.com

Nos encontramos con Jacques, un artista en el total sentido de la palabra. ¿Por qué decido clasificarlo en esa palabra?, porque Jacques nos expone la desazón y esperanza que se puede vivir siendo un soñador.Un soñador que encuentra el amor en donde sea, pero que también las pequeñas obesiones que genera día tras día le dejan una resaca emocional amarga.

En una de sus caminatas nocturnas encuentra a Marthe, una mujer quién tienen la intención de suicidarse lanzandose del puente del río Sena (por una desilusión amorosa), pero que obviamente es intervenida por nuestro protagonista y deciden compartir sus historias de vida. Era de esperarse que Jacques genera su amorío mental y en lo que queda de película alimentará en tres noches más ese amor desinteresado, absoluto, invasivo. 

Existen dos escenas que no olvidaré: Jacques siendo feliz en un campo de flores, esta imagen nos demuestra que en algo tan simple se puede encontrar una dicha, y la otra escena es cuando Marthe observa su cuerpo frente a un espejo, que señal de egocentrismo y hedonismo más hermoso.

Fue dificil encontrar el script original, así que tuve que echar mano de los subtítulos de la película para poder compartir con ustedes una de las reflexiones de nuestro soñador:
"Hay días horribles en que me parece que no puedo seguir viviendo. Veo a la gente agitada y enfurecida, y mi sueño se vuelve: chato, aburrido y me doy cuenta de que todo lo que aprecio jamás existió. 
No hay nada que lamentar.
Lo que perdí es un cero perfecto"

Y el hermoso final:
"Oh Marthe! ¿qué podré hacer para que tus ojos brillen con esa llama y hace que tu cara se ilumine con esa sonrisa?
Gracias por tu amor.
Y bendita seas por la felicidad que me brindas"
Seguimos soñando... pero el sueño se debe terminar.

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